Tratado de la Verdadera Devoción a la Santísima Virgen
San Luis María Grignion de Montfort
Magníficamente editado: 208 páginas
(De la Introducción)
1. Jesucristo vino al mundo por medio de la Santísima Virgen, y por medio de Ella debe también reinar en el mundo.
4. Dios Padre, a pesar de haberle comunicado su poder, consintió en que María durante su vida no obrase ningún milagro, al menos portentoso. Dios Hijo, a pesar de haberle comunicado su sabiduría, permitió que apenas hablase. Dios Espíritu Santo, a pesar de ser Ella su Esposa fiel, consintió en que los apóstoles y evangelistas dijesen de Ella muy poco, y solamente lo necesario para dar a conocer a Jesucristo.
5. María es la excelente obra maestra del Altísimo, cuyo conocimiento y posesión Él se ha reservado para Sí. María es la Madre admirable del Hijo, que tuvo a bien humillarla y ocultarla durante su vida, para fomentar su humildad, llamándola mujer, como a una extraña, si bien en su corazón la apreciaba y amaba más que a todos los ángeles y hombres. María es la fuente sellada en que sólo puede entrar el Espíritu Santo, de quien es fiel esposa. María es el santuario y descanso de la Santísima Trinidad, donde Dios mora más magnífica y divinamente que en ningún otro lugar del universo, sin exceptuar su mansión en los querubines y serafines, y a ninguna criatura, por pura que sea, está permitido entrar en Ella sin un gran privilegio.
6. Lo digo con los santos : La divina María es el paraíso terrestre del nuevo Adán, donde se encarnó por obra del Espíritu Santo para obrar en Él maravillas incomprensibles. Ella es el grande y divino mundo de Dios, que contiene bellezas y tesoros inefables. Es la magnificencia del Altísimo, donde ocultó, como en su propio seno, a su Unigénito, y con Él, todo cuanto hay de más excelente y precioso. ¡Oh, qué cosas tan grandes y tan ocultas ha hecho este Dios todopoderoso en esta criatura admirable, como ella misma se ve obligada a confesar, a pesar de su profunda humildad: Hizo en mi favor grandes cosas el poderoso! El mundo no las conoce, porque es incapaz e indigno.
10. Por todo esto, nos vemos forzados a decir, en verdad, con los santos: De Maria nunquam satis... Todavía no ha sido María bastante alabada, ensalzada, honrada, amada y servida. Todavía merece más alabanza, más respeto, más amor y más obsequios.
12. He aquí por qué debemos exclamar con el Apóstol: Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el corazón del hombre comprendió las bellezas, las grandezas y las excelencias de María, milagro de los milagros de la gracia, de la naturaleza y de la gloria. «Si quieres comprender a la Madre, dice un santo, comprende antes al Hijo, pues Ella es digna Madre de Dios». Aquí enmudezca toda lengua.
13. Mi corazón, con particular alegría, me ha dictado lo que acabo de escribir para demostrar que la divina María ha permanecido desconocida hasta ahora, y que ésta es una de las razones porque Jesucristo no es todavía conocido como debe serlo. Si, pues, es cierto, como lo es, que el conocimiento y reinado de Jesucristo ha de venir al mundo, esto no será sino como consecuencia necesaria del conocimiento y del reinado de la Santísima Virgen María, que lo trajo al mundo la primera vez y lo hará triunfar la segunda.
Ficha de datos
- Ancho
- 13 cm
- Peso
- 1.260 gr
- Páginas
- 208 páginas
- Alto
- 19,5 cm
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